lunes, 9 de julio de 2012

MEJILLONES (Neftalí Agrella, 1896-1957)



Pueblo a orilla de la soledad

caminando irreal por tus áreas de silencio,

pienso en tus flores saladas,

en la arena tibia

y en el órgano del viento;

atravieso por tus días brillantes;

vidrio de mar, añil en el horizonte,

paseo hasta los vivacs de estrellas

que limitan la oblicua planicie de la noche;

la bahía diurna con lobos de hule

y con gaviotas circunflejas

recuerdan mis domingos de adolescente

en el viejo muelle maquillado con brea

y también el balandro de ala única

en el perfil dulce de la costa

con un monóculo de estrella

en la cita nerviosa.

¡Ah, pueblo simple, marcho

múltiples veces en secreto

por tus kilómetros de soledad!




jueves, 5 de julio de 2012

LA TIERRA DE LA NOCHE (Jorge Teillier, 1935-1996)

                                                                 "Abrir una ventana es como abrirse una vena".
                                                                 B. Pasternak.


No hablemos.



Es mejor abrir las ventanas mudas



desde la muerte de la hermana mayor.



La voz de la hierba hace callar la noche:



"Hace un mes no llueve."



Nidos vacíos caen desde la enredadera marchita.



Los cerezos se apagan como añejas canciones.



Este mes será de los muertos.



Este mes será del espectro



de la luna de verano.



Sigue brillando, luna de verano.



Reviven los escalones de piedra



gastados por los pasos de los antepasados.



Los murciélagos chillan alegremente



entre los muros ruinosos de la Cervecería.



El azadón roto



aún espera tierra fresca de nuevas fosas.



Y nosotros no debemos hablar



cuando la luna brilla



más blanca y despiadada que los huesos de los muertos.



Sigue brillando, luna de verano.




domingo, 17 de junio de 2012

ELEGÍA DEL FUTURO SUICIDA (Rolando Cárdenas, 1933-1990)



Yo hablo de la integridad

como si la palabra misma fuera indivisible,

o como si todo alguna vez no retornara a nada.



Pero esto no es así.



Llega un momento en que se acaba el sueño,

La mano ya no quiere aprisionar.

La flor se desploma sobre el musgo.

Los ojos quedan secos.

La caricia no existe.

Ni la palabra amada.

Ni el rumor que se levanta del saucedal frondoso.



Nada importa que el viento golpee en cada puerta.

Ni que la lluvia humedezca nuestro calzado y nuestra alma.

Ni que la abulia sea un buitre que devora a pedazos la esperanza.



Se quiere aprisionar la risa en el puño

como una mariposa,

pero ella se aleja hacia otros privilegios.

No quiere compartir el beso que la boca entrega en la ausencia,

ni el cuerpo que se da en la hora furtiva,

ni la palabra que impulsaría a conquistar el aire.



La soledad alzándose, infatigable planta,

va construyendo un clima de sonrisas enlutadas.

La memoria yace derribada por la astenia

en actitud de delirio.

Ni siquiera es capaz de crear el grito salvaje de la angustia.



La indiferencia penetra por la piel royéndola de a poco.

El asombro por lo que no creímos

se va quedando sólo en pesadumbre

que nos va señalando nuestra propia miseria resignada.

La alegría misma ha quedado derribada en algún rincón de nuestro propio

olvido.



La lengua no blasfema.

Está extática y sola.

A su lado está también la canción trunca

que en un principio pregonaba la fuerza.



El corazón se va quedando solo.

Solo en el día.

Solo en la noche,

como un grito abandonado y yerto.



Ya nada es demasiado indispensable,

sólo el aire.

Lentamente el cansancio va forjando su lágrima.

Todo es latir apresurado hacia el final,

porque en la hora dura no queda nada:

la pureza,

el tiempo del amor iluminado,

el beso antiguo

son casi dolorosa inexistencia.



Pero se llega al día límite

que nos espera como un muro infranqueable

despojado de todo,

que es una manera de mostrar la certeza.



También se puede sonreír al borde de la vida.



domingo, 3 de junio de 2012

JEAN ARTHUR RIMBAUD O LA SUITE NEGRA (Carlos de Rokha, 1920-1962)



Él, que jamás ha osado poner precio a sus sueños,

Vio a los centinelas escupir los más espléndidos tapices

A ellos, los mismos que un día negaron las uvas del delirio.

El Festín de las Gracias lo había maldecido.

Bebía un licor extraído de todos los pantanos.

Donde la más bella aventura se perdía en sus propios misterios.

Mientras los aldeanos le veían salir de Les Ardens.

¡A dónde iba cuando en los graneros ardían los mitos del silencio?

¿Hacía qué radas de desventura en qué oscuros caballos de espuma lloraba a orillas del mar?

Ángel por demonio su ensueño se ha saciado.

Con los heliotropos mea las estrellas

Cuando las Furias le soplaban las orejas

Y su cabeza de fauno ardía por las hidras

Por el ángel que afeitan vive siempre sentado

Prófugo de sí mismo quienes le adoraban eran los malditos

Los que pedían sus visiones a un Leviatán de los paraísos infernales.

Ellos han besado sus manos igualmente lamidas por larvas en desorden.

Ellos amaban al infante prodigioso.

Alquimista de vocales hechicero castigado despierta.

Rompe las llaves mágicas que guardaban su clave

Y contra toda piedad arroja el mismo hastío.



domingo, 13 de mayo de 2012

COMUNICADO (Rodrigo Lira, 1949-1981)


A la Gente Pobre se le comunica

Que hay Cebollas para Ella en la Municipalidad de Santiago.

Las Cebollas se ven asomadas a unas ventanas

Desde el patio de la I. Municipalidad de Santiago.

Tras las ventanas del tercer piso se divisan

Unas guaguas en sus cunas y por las que están un poco más abajo

Se ve algo de las Cebollas para la Gente Pobre.

Para verlas hay que llegar a un patio

Al patio con dos Arboles bien verdes

Después de pasar por el lado de una como jaula

Con una caja que sube y baja

Después de atravesar una sala grande con piso de baldosas

Y con tejado de vidrio

Con unas señoritas detrás de unos como mostradores

Después de subir unas escaleras bien anchas

Después de pasar unas puertas grandes

En la esquina de una plaza que se llama

"de Armas", en la esquina del lado izquierdo

De una estatua de un señor a caballo, de metal,

Con la espada apernada al caballo

Para que no se la roben y hagan daño.

Ahí, debajo de las ventanas con las guaguas,

Están las Cebollas.

No sé si podra conseguir

Unas poquitas.

El caballero que maneja

El ascensor ese, con paredes de reja.

Me dijo que eran

para la gente pobre.

Después, dijo algo del Empleo Mínimo.

Yo tenía que irme luego a comprar un plano de Santiago

y una máquina de escribir.



(sucedido y escrito en junio de 1979).



domingo, 8 de abril de 2012

EXILIO DE PÁJAROS (Isabel Gómez, 1959)

Dame la cordillera invisible del instinto
cuando me recoja la herencia de las aguas
y nos sustituya el mito de creernos
bajo el disfraz equivalente del recuerdo.
He de fundar aquí los sentidos del viento,
pleno refugio de mis olas
indagando el mar cansado de tu huella.

Yo tuve el idioma primero de la lluvia
conjugando la razón extraviada de los sauces.

Dibujaban las ventanas
jeroglíficos de esperma
en la anatomía rebelde de una hoja,
mientras buscaba mi boca la herradura del tiempo
tras la razón gastada de una piedra.

domingo, 11 de marzo de 2012

MISIÓN DEL POETA (José G. Martínez Fernández, 1949)

Ser poeta está bien.

Para decir lo que otros callan

porque no captan la canción guardada.

Hablar de las cosas

que tienen música

y darle melodía

a la materia inerte.

Ser poeta está bien.

Para expresar el mundo

sin medir las palabras

a solicitud del gran maestro:

Walt Whitman.

Ser poeta está bien.

Desnudar muchachas con palabras,

beber la vida como alcohol

y ¡por qué no!

hacer del ruido del mar el silencio

y del silencio el gran canto

porque, al final de cuentas,

la misión del hombre que canta

es darle un poco más de pintura

a la obra no concluida.