jueves, 18 de febrero de 2016
LA LECHE AMARGA (Ana Sedano Solís, 1984)
ahógame
gotean estas yagas
un hedor espeso
rómpeme
abro me
eréctame el temblor de otra lengua
/sángrome
con ese otro látex que afano anhelo es
pero que no es yo
trago la blanca manada
y en los albos recodos
jadeando
me sorbo.
sábado, 16 de enero de 2016
COSAS (Patricia Mardones, 1951)
Mi lápiz solo
escribe
palabras que yo no he dicho.
El papel se borra
a veces
y aparecen flores secas.
Mi cigarrera ríe
cuando llueve la nostalgia;
en playas que no he pensado,
me pierden
mis botas negras.
El reloj falsea voces
y, desde la tapa de un libro,
sin hojas,
se lee mi nombre inverso.
sábado, 5 de diciembre de 2015
TODOS QUEREMOS NAVEGAR (Neftalí Agrella, 1896-1957)
Entre oblicuas linternas que rayan singladuras
el piloto desdobla el tapiz de los viajes
desde polos de yeso hasta los ecuadores
que zarpan cargados de frutas maduras.
Y los barcos se llevan en sus ramas sin hojas
enredadas como serpentinas
las músicas marinas
hasta el borde azul de las extensas radas
Ahora
frente al puerto
ha venido a quedar anclado el ARCO IRIS
con el casco pintado de siete colores
lunes, 9 de noviembre de 2015
LA SOLEDAD Y EL HUMO (Victoriano Vicario, 1911-1966)
Tú no has sabido nada, pero la luz tan vieja me persigue
Y apenas hay alguna puerta, apenas,
Si tú me has dicho: el sol ha muerto.
Hay que encender linternas.
Nadie ha tenido tanto oro hoy día
Y tanta muerte. Llenas
Las manos de jazmines, me has besado
Y te has dormido entre mi voz, apenas
Si supieras como el mar me llama
Con sus cóleras grises y sus negras
Historias de naufragios, estarías
Modificando el sol, por una hebra
De soledad te arrimas a mi sombra
Y es un sollozo de ámbar tu melena.
Había tantos días para amarse
Y tantos soles rotos en la arena
Que te perdiste bajo un rubio esmalte
De caracoles musicales. Era
Mi antiguo amor la soledad, y estabas
Con un ángel y un ancla en la diestra.
Porque si el regresar hubiera sido para morir,
¿Qué río de aguas lentas me llevaría ahora?
Si tus manos no han conocido el lino ni la rueca
Mi corazón insomne te diría
Que se muere en el mar. Y muere apenas.
lunes, 28 de septiembre de 2015
AGUA SEXUAL (Pablo Neruda, 1904-1973)
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domingo, 16 de agosto de 2015
OBSESIÓN DEL MATRIMONIO PROVINCIANO (Pablo de Rokha, 1894-1968)
Con hachazos bandera, de océano, de manzana,
por adentro resplandeciendo, infinito de absoluto y gran aurora,
a soledad incendiada oliendo, o sonando
con espantoso lamento de águila o máquina de cementerio a la orilla del
mundo,
así, rompiendo tus entrañas, penetrándote.
Tú y tu flor de muchacha, aquí, conmigo.
en piedra, en visceras, en hierro y eternidad abrazándonos,
contra y cuando en ese límite braman las palomas
y la violeta saca la espada de dios, entre los corsarios enfurecidos,
porque el clima del siglo suda a pólvora,
y yo, directo y sin esperanza, tronando con árbol y todo, como un
a soledad incendiada oliendo, o sonando
con espantoso lamento de águila o máquina de cementerio a la orilla del
mundo,
así, rompiendo tus entrañas, penetrándote.
Tú y tu flor de muchacha, aquí, conmigo.
en piedra, en visceras, en hierro y eternidad abrazándonos,
contra y cuando en ese límite braman las palomas
y la violeta saca la espada de dios, entre los corsarios enfurecidos,
porque el clima del siglo suda a pólvora,
y yo, directo y sin esperanza, tronando con árbol y todo, como un
regimiento de
espaldas,
te esgrimo sobre el hombre, con la sociedad al hombro. Gimiéndote,
te esgrimo sobre el hombre, con la sociedad al hombro. Gimiéndote,
besándote, lamiéndote,
llorándote,
únicamente por ti y en ti relampagueando con relámpagos de montaña,
únicamente por ti y en ti relampagueando con relámpagos de montaña,
anhelando, con beso
eterno, esculpirte.
Es tu música, es tu número, querida,
y la línea melódica de tu acento incomparable,
quien emerge de entre valientes amapolas,
superando los espantos encadenados, su ámbito y su látigo, como de
culebras,
y el horror del himno, Winétt de laurel y tormento.
Todavía la infinita sensación, la cuchilla, la cadena, la rendija del sol,
gritando,
aquella tal palanca, que, enormemente, dura y puja rugiendo, con trabajo
desesperado de agonía, sin mástiles, arrodillado a tus riberas, arranco los años,
Es tu música, es tu número, querida,
y la línea melódica de tu acento incomparable,
quien emerge de entre valientes amapolas,
superando los espantos encadenados, su ámbito y su látigo, como de
culebras,
y el horror del himno, Winétt de laurel y tormento.
Todavía la infinita sensación, la cuchilla, la cadena, la rendija del sol,
gritando,
aquella tal palanca, que, enormemente, dura y puja rugiendo, con trabajo
desesperado de agonía, sin mástiles, arrodillado a tus riberas, arranco los años,
los potros de los años,
entonces los sujeto con frenos tremendos, y escribo para comparar la
entonces los sujeto con frenos tremendos, y escribo para comparar la
eternidad a una laguna en la cual lo que fué revive, retorna, renace, circulando.
Tu juventud soñadora y sanguinaria de virgen silvestre o ídolo, alimentándose
Tu juventud soñadora y sanguinaria de virgen silvestre o ídolo, alimentándose
de terrores, construyó su mito y su signo, a expensas de esta materia soberbia, que,
entre pecho y espalda, se me subleva, y yo satisfice tu ensueño, despedazándome,
(¡despedazándome!), construyéndote un universo con las migajas ensangrentadas,
mujercita y
azucena,
para tu ser infantil matando toros rojos.
Cosecha de vino amarillo, con estampidos que maduran, agua de fuego, a cuya
azucena,
para tu ser infantil matando toros rojos.
Cosecha de vino amarillo, con estampidos que maduran, agua de fuego, a cuya
presencia de esmeraldas derretidas, acuden los pája¬ros muertos contra muertos
atardeceres, he ahí que te lamen estos mares, con su actitud de perros de miedo y oro,
amiga.
Contra el invierno que levanta su muralla de árboles desventurados, y te enfría
amiga.
Contra el invierno que levanta su muralla de árboles desventurados, y te enfría
la espalda, echando plumas de agua y suspiros a esa inmensa
atmósfera romántica,
enarbolo tu luz preciosa y morena de entonces,
haciendo poema tu belleza, escribiéndola en las arenas aventureras,
haciendo estatuas de agua de ansia,
haciendo edificios de energía, monumentos de esperanza, imágenes, religión,
atmósfera romántica,
enarbolo tu luz preciosa y morena de entonces,
haciendo poema tu belleza, escribiéndola en las arenas aventureras,
haciendo estatuas de agua de ansia,
haciendo edificios de energía, monumentos de esperanza, imágenes, religión,
Dios, la guerra eterna,
levantando tu figura, más allá del tiempo y del espacio, heroicamente, gritando
levantando tu figura, más allá del tiempo y del espacio, heroicamente, gritando
y tocando la trompeta en las tinieblas,
encima del ejército de cenizas, en el cual resplandece una gran cabeza
de muerto.
Así, criatura de estaño, como volando entre espadas.
Recoge los últimos mitos, como quien recibe sangre y muerte en la boca,
encima del ejército de cenizas, en el cual resplandece una gran cabeza
de muerto.
Así, criatura de estaño, como volando entre espadas.
Recoge los últimos mitos, como quien recibe sangre y muerte en la boca,
o como duraznos de pulpa santa.
Autónomo, tremendo, dinámico,
ya asoman las auroras
Autónomo, tremendo, dinámico,
ya asoman las auroras
sábado, 25 de julio de 2015
BELLA DURMIENTE SIGLO XX (Jorge Teillier, 1935- 1996)
Elle avoit eu le temps de songer..."Charles Perrault.
¿En qué soñaba la Bella Durmiente
en su sueño que duró cien años?
¿Soñaba con la música muda
de los polvorientos oboes,
o con el hervir de las ollas
que las cocineras descuidaban?
¿Soñaba con los trabajos
de su hermana la Primavera
que sin esfuerzo le preparaba
el encaje de los duraznos
para su boda interminable?
¿O con aquellos dedales de oro
que ella olvidó entregarle
para que la amaran las agujas?
Tal vez soñaba que era una cierva
y que el cocinero piadoso
la hería para salvar a una nuera de una Ogresa.
O soñaba que su hijo era el día
y que la aurora era su hija
y que su abuelo era el tiempo
que pretendía devorarlos.
Tal vez soñaba con bosques
donde no habrá ardillas ni lobos,
ni príncipes que pierden su camino
ni niños que crean en hadas.
Tal vez soñaba con los tiempos
donde se preguntará qué es un pájaro
y donde la luna será sólo
una moneda inservible.
Amigo, no preguntes nunca
en qué soñaba la Bella Durmiente,
que este refrán te lo recuerde:
no hay mejor despertar que el sueño.
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