domingo, 1 de mayo de 2016

Manifiesto (Hablo por mi diferencia) Pedro Lemebel (1952-2015)


No soy Pasolini pidiendo explicaciones
No soy Ginsberg expulsado de Cuba
No soy un marica disfrazado de poeta
No necesito disfraz
Aquí está mi cara
Hablo por mi diferencia
Defiendo lo que soy
Y no soy tan raro
Me apesta la injusticia
Y sospecho de esta cueca democrática
Pero no me hable del proletariado
Porque ser pobre y maricón es peor
Hay que ser ácido para soportarlo
Es darle un rodeo a los machitos de la esquina
Es un padre que te odia
Porque al hijo se le dobla la patita
Es tener una madre de manos tajeadas por el cloro
Envejecidas de limpieza
Acunándote de enfermo
Por malas costumbres
Por mala suerte
Como la dictadura
Peor que la dictadura
Porque la dictadura pasa
Y viene la democracia
Y detrasito el socialismo
¿Y entonces?
¿Qué harán con nosotros compañero?
¿Nos amarrarán de las trenzas en fardos
con destino a un sidario cubano?
Nos meterán en algún tren de ninguna parte
Como en el barco del general Ibáñez
Donde aprendimos a nadar
Pero ninguno llegó a la costa
Por eso Valparaíso apagó sus luces rojas
Por eso las casas de caramba
Le brindaron una lágrima negra
A los colizas comidos por las jaibas
Ese año que la Comisión de Derechos Humanos
no recuerda
Por eso compañero le pregunto
¿Existe aún el tren siberiano
de la propaganda reaccionaria?
Ese tren que pasa por sus pupilas
Cuando mi voz se pone demasiado dulce
¿Y usted?
¿Qué hará con ese recuerdo de niños
Pajeándonos y otras cosas
En las vacaciones de Cartagena?
¿El futuro será en blanco y negro?
¿El tiempo en noche y día laboral
sin ambigüedades?
¿No habrá un maricón en alguna esquina
desequilibrando el futuro de su hombre nuevo?
¿Van a dejarnos bordar de pájaros
las banderas de la patria libre?
El fusil se lo dejo a usted
Que tiene la sangre fría
Y no es miedo
El miedo se me fue pasando
De atajar cuchillos
En los sótanos sexuales donde anduve
Y no se sienta agredido
Si le hablo de estas cosas
Y le miro el bulto
No soy hipócrita
¿Acaso las tetas de una mujer
no lo hacen bajar la vista?
¿No cree usted
que solos en la sierra
algo se nos iba a ocurrir?
Aunque después me odie
Por corromper su moral revolucionaria
¿Tiene miedo que se homosexualice la vida?
Y no hablo de meterlo y sacarlo
Y sacarlo y meterlo solamente
Hablo de ternura compañero
Usted no sabe
Cómo cuesta encontrar el amor
En estas condiciones
Usted no sabe
Qué es cargar con esta lepra
La gente guarda las distancias
La gente comprende y dice:
Es marica pero escribe bien
Es marica pero es buen amigo
Súper-buena-onda
Yo no soy buena onda
Yo acepto al mundo
Sin pedirle esa buena onda
Pero igual se ríen
Tengo cicatrices de risas en la espalda
Usted cree que pienso con el poto
Y que al primer parrillazo de la CNI
Lo iba a soltar todo
No sabe que la hombría
Nunca la aprendí en los cuarteles
Mi hombría me la enseñó la noche
Detrás de un poste
Esa hombría de la que usted se jacta
Se la metieron en el regimiento
Un milico asesino
De esos que aún están en el poder
Mi hombría no la recibí del partido
Porque me rechazaron con risitas
Muchas veces
Mi hombría la aprendí participando
En la dura de esos años
Y se rieron de mi voz amariconada
Gritando: Y va a caer, y va a caer
Y aunque usted grita como hombre
No ha conseguido que se vaya
Mi hombría fue la mordaza
No fue ir al estadio
Y agarrarme a combos por el Colo Colo
El fútbol es otra homosexualidad tapada
Como el box, la política y el vino
Mi hombría fue morderme las burlas
Comer rabia para no matar a todo el mundo
Mi hombría es aceptarme diferente
Ser cobarde es mucho más duro
Yo no pongo la otra mejilla
Pongo el culo compañero
Y ésa es mi venganza
Mi hombría espera paciente
Que los machos se hagan viejos
Porque a esta altura del partido
La izquierda tranza su culo lacio
En el parlamento
Mi hombría fue difícil
Por eso a este tren no me subo
Sin saber dónde va
Yo no voy a cambiar por el marxismo
Que me rechazó tantas veces
No necesito cambiar
Soy más subversivo que usted
No voy a cambiar solamente
Porque los pobres y los ricos
A otro perro con ese hueso
Tampoco porque el capitalismo es injusto
En Nueva York los maricas se besan en la calle
Pero esa parte se la dejo a usted
Que tanto le interesa
Que la revolución no se pudra del todo
A usted le doy este mensaje
Y no es por mí
Yo estoy viejo
Y su utopía es para las generaciones futuras
Hay tantos niños que van a nacer
Con una alíta rota
Y yo quiero que vuelen compañero
Que su revolución
Les dé un pedazo de cielo rojo
Para que puedan volar.

jueves, 18 de febrero de 2016

LA LECHE AMARGA (Ana Sedano Solís, 1984)


ahógame
gotean estas yagas 
un hedor espeso
rómpeme

abro me

eréctame el temblor de otra lengua
/sángrome 
con ese otro látex que afano anhelo es
pero que no es yo

trago la blanca manada
y en los albos recodos
jadeando

me sorbo.

sábado, 16 de enero de 2016

COSAS (Patricia Mardones, 1951)






Mi lápiz solo
escribe
palabras que yo no he dicho.

El papel se borra
a veces
y aparecen flores secas.

Mi cigarrera ríe
cuando llueve la nostalgia;
en playas que no he pensado,
me pierden
mis botas negras.

El reloj falsea voces
y, desde la tapa de un libro,
sin hojas,
se lee mi nombre inverso.

sábado, 5 de diciembre de 2015

TODOS QUEREMOS NAVEGAR (Neftalí Agrella, 1896-1957)



Entre oblicuas linternas que rayan singladuras
el piloto desdobla el tapiz de los viajes
desde polos de yeso hasta los ecuadores
que zarpan cargados de frutas maduras.

Y los barcos se llevan en sus ramas sin hojas
enredadas como serpentinas
las músicas marinas
hasta el borde azul de las extensas radas
Ahora
            frente al puerto
ha venido a quedar anclado el ARCO IRIS
con el casco pintado de siete colores

lunes, 9 de noviembre de 2015

LA SOLEDAD Y EL HUMO (Victoriano Vicario, 1911-1966)




Tú no has sabido nada, pero la luz tan vieja me persigue
Y apenas hay alguna puerta, apenas,
Si tú me has dicho: el sol ha muerto.
Hay que encender linternas.
Nadie ha tenido tanto oro hoy día
Y tanta muerte. Llenas
Las manos de jazmines, me has besado
Y te has dormido entre mi voz, apenas

Si supieras como el mar me llama
Con sus cóleras grises y sus negras
Historias de naufragios, estarías
Modificando el sol, por una hebra
De soledad te arrimas a mi sombra
Y es un sollozo de ámbar tu melena.

Había tantos días para amarse
Y tantos soles rotos en la arena
Que te perdiste bajo un rubio esmalte
De caracoles musicales. Era
Mi antiguo amor la soledad, y estabas
Con un ángel y un ancla en la diestra.

Porque si el regresar hubiera sido para morir,
¿Qué río de aguas lentas me llevaría ahora?
Si tus manos no han conocido el lino ni la rueca
Mi corazón insomne te diría
Que se muere en el mar. Y muere apenas.

lunes, 28 de septiembre de 2015

AGUA SEXUAL (Pablo Neruda, 1904-1973)

 
RODANDO a goterones solos,
a gotas como dientes,
a espesos goterones de mermelada y sangre,
rodando a goterones
cae el agua,
como una espada en gotas,
como un desgarrador río de vidrio,
cae mordiendo,
golpeando el eje de la simetría, pegando en las costuras del alma,
rompiendo cosas abandonadas, empapando lo oscuro.

Solamente es un soplo, más húmedo que el llanto,
un líquido, un sudor, un aceite sin nombre,
un movimiento agudo,
haciéndose, espesándose,
cae el agua,
a goterones lentos,
hacia su mar, hacia su seco océano,
hacia su ola sin agua.

Veo el verano extenso, y un estertor saliendo de un granero,
bodegas, cigarras,
poblaciones, estímulos,
habitaciones, niñas
durmiendo con las manos en el corazón,
soñando con bandidos, con incendios,
veo barcos,
veo árboles de médula
erizados como gatos rabiosos,
veo sangre, puñales y medias de mujer,
y pelos de hombre,
veo camas, veo corredores donde grita una virgen,
veo frazadas y órganos y hoteles.

Veo los sueños sigilosos,
admito los postreros días,
y también los orígenes, y también los recuerdos,
como un párpado atrozmente levantado a la fuerza
estoy mirando.

Y entonces hay este sonido:
un ruido ro¡o de huesos,
un pegarse de carne,
y piernas amarillas como espigas juntándose.
Yo escucho entre el disparo de los besos,
escucho, sacudido entre respiraciones y sollozos.

Estoy mirando, oyendo,
con la mitad del alma en el mar y la mitad del alma en la tierra,
y con las dos mitades del alma miro el mundo.

Y aunque cierre los ojos y me cubra el corazón enteramente,
veo caer agua sorda,
a goterones sordos.
Es como un huracán de gelatina,
como una catarata de espermas y medusas.
Veo correr un arco iris turbio.
Veo pasar sus aguas a través de los huesos.

domingo, 16 de agosto de 2015

OBSESIÓN DEL MATRIMONIO PROVINCIANO (Pablo de Rokha, 1894-1968)

Con hachazos bandera, de océano, de manzana,

por adentro resplandeciendo, infinito de absoluto y gran aurora,
a soledad incendiada oliendo, o sonando
con espantoso lamento de águila o máquina de cementerio a la orilla del
mundo,
así, rompiendo tus entrañas, penetrándote.

Tú y tu flor de muchacha, aquí, conmigo.
en piedra, en visceras, en hierro y eternidad abrazándonos,
contra y cuando en ese límite braman las palomas
y la violeta saca la espada de dios, entre los corsarios enfurecidos,
porque el clima del siglo suda a pólvora,
y yo, directo y sin esperanza, tronando con árbol y todo, como un 
regimiento de 
espaldas,
te esgrimo sobre el hombre, con la sociedad al hombro. Gimiéndote, 
besándote, lamiéndote, 
llorándote,
únicamente por ti y en ti relampagueando con relámpagos de montaña, 
anhelando, con beso 
eterno, esculpirte.
Es tu música, es tu número, querida,
y la línea melódica de tu acento incomparable,
quien emerge de entre valientes amapolas,
superando los espantos encadenados, su ámbito y su látigo, como de
culebras,
y el horror del himno, Winétt de laurel y tormento.

Todavía la infinita sensación, la cuchilla, la cadena, la rendija del sol,
gritando,
aquella tal palanca, que, enormemente, dura y puja rugiendo, con trabajo
desesperado de agonía, sin mástiles, arrodillado a tus riberas, arranco los años, 
los potros de los años,
entonces los sujeto con frenos tremendos, y escribo para comparar la 
eternidad a una laguna en la cual lo que fué revive, retorna, renace, circulando.

Tu juventud soñadora y sanguinaria de virgen silvestre o ídolo, alimentándose 
de terrores, construyó su mito y su signo, a expensas de esta materia soberbia, que, 
entre pecho y espalda, se me subleva, y yo satisfice tu ensueño, despedazándome, 
(¡despedazándome!), construyéndote un universo con las migajas ensangrentadas,
mujercita y
azucena,
para tu ser infantil matando toros rojos.

Cosecha de vino amarillo, con estampidos que maduran, agua de fuego, a cuya
presencia de esmeraldas derretidas, acuden los pája¬ros muertos contra muertos 
atardeceres, he ahí que te lamen estos mares, con su actitud de perros de miedo y oro,
amiga.

Contra el invierno que levanta su muralla de árboles desventurados, y te enfría 
la espalda, echando plumas de agua y suspiros a esa inmensa
atmósfera romántica,
enarbolo tu luz preciosa y morena de entonces,
haciendo poema tu belleza, escribiéndola en las arenas aventureras,
haciendo estatuas de agua de ansia,
haciendo edificios de energía, monumentos de esperanza, imágenes, religión, 
Dios, la guerra eterna,
levantando tu figura, más allá del tiempo y del espacio, heroicamente, gritando 
y tocando la trompeta en las tinieblas,
encima del ejército de cenizas, en el cual resplandece una gran cabeza
de muerto.

Así, criatura de estaño, como volando entre espadas.

Recoge los últimos mitos, como quien recibe sangre y muerte en la boca, 
o como duraznos de pulpa santa.

Autónomo, tremendo, dinámico,
ya asoman las auroras