El mar de orilla trae
espuma sucia que queda
impregnada sobre la quietud de la arena limpia.
Algo pasa.
Tus ojos, Catalina, miran hacia el horizonte.
Estás triste. Estás
ebria.
Sobre la rinconada de ese pub
tambalea tu cuerpo y bailas entre las mesas.
El mar de orilla trae espuma sucia
y tú me coges las manos.
Hay tanto ruido que no escucho
la canción Alone Again.
La gente pasa y tú desapareces te haces humo.
La espuma de tus manos queda
sobre la arena de mis manos.
Te busco y te espero en la puerta de ese pub.
Al rato apareces tambaleando
y golpeas tu cabeza entre murallas.
Te abrazas a un hombre desconocido
y desapareces de nuevo entre calles y avenidas.
Ahora escucho Alone Again
en el equipo modular de mi mente.
domingo, 31 de julio de 2011
miércoles, 27 de julio de 2011
CIUDAD (Daniel Rojas Pachas, 1983)
"Amanece. Se abre el poema. / Las aves abren las alas.
(…) La ciudad despierta.
La ciudad se levanta.
(…) Se abren puerta cartas. / Se abren diarios
La herida se abre".
"Gonzalo Millán- La Ciudad-fragmento"
Lo previo (((escrito)))
ha sido un ensayo de nacimiento.
…
Sin pies o manos
retina como caldera y un cuerpo que abre paso
Barthes dice contemplar la lucha libre “con asombro y predilección este artificio deportivo, sometido en su estructura misma, al asíndeton y al anacoluto, figuras de la interrupción y del corto circuito”
…
La calle,
a fuerza de motos repleta con violencia.
Payasos a ciento-cincuenta kilómetros por hora,
de un lado ponen a prueba la rabia
del otro suena el gong
y ella,
pierde control…
Otra historia de hermanos que se interrumpe: Hah! ¿No te gusta lo que escuchas eh? ¿Te hace enfadar? ¿Y qué piensas hacer al respecto? Bien, Kaneda ¿QUÉ PIENSAS HACER AL RESPECTO?
Edificio de palabras… disparos quiebran rostros y la maquinaria… un cartel inmenso de Cola antecede la ciudad de neón…
toda una experiencia el vivir aterrado ¿no es así? Eso es ser un esclavo.
El paisaje de esta factoría (una lágrima bajo la lluvia) no es más que una clausura,
y ella…
un tráfico de revelaciones pospuestas
como el sonido para un ciego,
como ebrias miradas que mienten ante un origami de unicornio…
…
Por encima de cerros, plástico y verbo…
Un replicante, la pandilla, un torpe niño y el detective,
van pariendo el dolor…
Todos esos momentos, se perderán en el tiempo…
(…) La ciudad despierta.
La ciudad se levanta.
(…) Se abren puerta cartas. / Se abren diarios
La herida se abre".
"Gonzalo Millán- La Ciudad-fragmento"
Lo previo (((escrito)))
ha sido un ensayo de nacimiento.
…
Sin pies o manos
retina como caldera y un cuerpo que abre paso
Barthes dice contemplar la lucha libre “con asombro y predilección este artificio deportivo, sometido en su estructura misma, al asíndeton y al anacoluto, figuras de la interrupción y del corto circuito”
…
La calle,
a fuerza de motos repleta con violencia.
Payasos a ciento-cincuenta kilómetros por hora,
de un lado ponen a prueba la rabia
del otro suena el gong
y ella,
pierde control…
Otra historia de hermanos que se interrumpe: Hah! ¿No te gusta lo que escuchas eh? ¿Te hace enfadar? ¿Y qué piensas hacer al respecto? Bien, Kaneda ¿QUÉ PIENSAS HACER AL RESPECTO?
Edificio de palabras… disparos quiebran rostros y la maquinaria… un cartel inmenso de Cola antecede la ciudad de neón…
toda una experiencia el vivir aterrado ¿no es así? Eso es ser un esclavo.
El paisaje de esta factoría (una lágrima bajo la lluvia) no es más que una clausura,
y ella…
un tráfico de revelaciones pospuestas
como el sonido para un ciego,
como ebrias miradas que mienten ante un origami de unicornio…
…
Por encima de cerros, plástico y verbo…
Un replicante, la pandilla, un torpe niño y el detective,
van pariendo el dolor…
Todos esos momentos, se perderán en el tiempo…
miércoles, 20 de julio de 2011
HERMANA MAMÁ (Pedro Humire Loredo, 1935)
Hermana mamá, mamá hermana
A dónde quiera que fueras
Yo a tu encuentro
Iría.
Si al cielo vas
Allá yo voy.
Si al inmenso desierto te vas,
Allá yo iré.
Si a aquella helada puna fueras
Yo a tu encuentro
Iría.
Si al mank’asaya (1) fueras,
Allá yo iré.
Si al araxsaya(2) fueras,
Allá yo iré.
Si al otro lado de la cordillera
A la gran selva,
Te vas
Yo a encontrarte
Iría.
Glosario:
1 La heredad de abajo.
2 La heredad del lado arriba.
A dónde quiera que fueras
Yo a tu encuentro
Iría.
Si al cielo vas
Allá yo voy.
Si al inmenso desierto te vas,
Allá yo iré.
Si a aquella helada puna fueras
Yo a tu encuentro
Iría.
Si al mank’asaya (1) fueras,
Allá yo iré.
Si al araxsaya(2) fueras,
Allá yo iré.
Si al otro lado de la cordillera
A la gran selva,
Te vas
Yo a encontrarte
Iría.
Glosario:
1 La heredad de abajo.
2 La heredad del lado arriba.
miércoles, 6 de julio de 2011
LA MANO DEL VIENTO (Escilda Greve, 1916-1990)
¿En dónde está la cicatriz?
¿En dónde el seno?
Para morir de inhibiciones,
tiene el hueco de una mano amiga.
es la mano del viento,
es esa mano
que al comenzar el remolino,
suelta la depresión de tus falanges.
Parece que anudaras
entre cada raíz
la curvatura de tu pelo,
que no alcanzó a trenzar los infinitos.
has de hundir tu estatura
en cada paso.
Has de calzarte en la esperanza
y resurgir después, cuando haya sangre.
¿En dónde el seno?
Para morir de inhibiciones,
tiene el hueco de una mano amiga.
es la mano del viento,
es esa mano
que al comenzar el remolino,
suelta la depresión de tus falanges.
Parece que anudaras
entre cada raíz
la curvatura de tu pelo,
que no alcanzó a trenzar los infinitos.
has de hundir tu estatura
en cada paso.
Has de calzarte en la esperanza
y resurgir después, cuando haya sangre.
miércoles, 29 de junio de 2011
YA HABLAREMOS DE NUESTRA JUVENTUD (Pedro Lastra, 1932)
Ya hablaremos de nuestra juventud,
ya hablaremos después, muertos o vivos
con tanto tiempo encima,
con años fantasmales que no fueron los nuestros
y días que vinieron del mar y regresaron
a su profunda permanencia.
Ya hablaremos de nuestra juventud
casi olvidándola,
confundiendo las noches y sus nombres,
lo que nos fue quitado, la presencia
de una turbia batalla con los sueños.
Hablaremos sentados en los parques
como veinte años antes, como treinta años antes,
indignados del mundo,
sin recordar palabra, quiénes fuimos,
dónde creció el amor,
en qué vagas ciudades habitamos.
ya hablaremos después, muertos o vivos
con tanto tiempo encima,
con años fantasmales que no fueron los nuestros
y días que vinieron del mar y regresaron
a su profunda permanencia.
Ya hablaremos de nuestra juventud
casi olvidándola,
confundiendo las noches y sus nombres,
lo que nos fue quitado, la presencia
de una turbia batalla con los sueños.
Hablaremos sentados en los parques
como veinte años antes, como treinta años antes,
indignados del mundo,
sin recordar palabra, quiénes fuimos,
dónde creció el amor,
en qué vagas ciudades habitamos.
sábado, 25 de junio de 2011
LEJANA (Romeo Murga, 1904-1925)
Como el sendero blanco porque vuela mi verso,
eres tú, toda llena de cosas extrañas.
Llevas algo de extraño, de sutil y disperso
como el polvo que dejan atrás las caravanas.
Amas la lejanía y eres la lejanía.
No has soñado jamás con la paz de tus lares.
Tienes el gesto claro y la blanca osadía
de las velas que parten hacia todos los mares...
Todo camino sabe de tu huella. Los montes
y el viento te desean. Tú -sin saber, acaso-
reclinas tu cabeza sobre los horizontes,
como sobre el regazo.
Y otra vez al camino, al viaje comenzado,
a las cosas lejanas del dolor y la muerte.
Si alguna vez, mujer, pasaras por mi lado
yo no podría detenerte.
Me quedaría inmóvil. No me querría asir
a tu pálida vesta de ensueños y azahares;
sólo por la tristeza de mirarte partir
como una vela blanca hacia todos los mares...
eres tú, toda llena de cosas extrañas.
Llevas algo de extraño, de sutil y disperso
como el polvo que dejan atrás las caravanas.
Amas la lejanía y eres la lejanía.
No has soñado jamás con la paz de tus lares.
Tienes el gesto claro y la blanca osadía
de las velas que parten hacia todos los mares...
Todo camino sabe de tu huella. Los montes
y el viento te desean. Tú -sin saber, acaso-
reclinas tu cabeza sobre los horizontes,
como sobre el regazo.
Y otra vez al camino, al viaje comenzado,
a las cosas lejanas del dolor y la muerte.
Si alguna vez, mujer, pasaras por mi lado
yo no podría detenerte.
Me quedaría inmóvil. No me querría asir
a tu pálida vesta de ensueños y azahares;
sólo por la tristeza de mirarte partir
como una vela blanca hacia todos los mares...
viernes, 17 de junio de 2011
EL AGUA (Miguel Arteche, 1926)
A media noche desperté.
Toda la casa navegaba.
Era la lluvia con la lluvia
de la postrera madrugada.
Toda la casa era silencio,
y eran silencio las montañas
de aquella noche. No se oía
sino caer el agua.
Me vi despierto a medianoche
buscando a tientas la ventana;
pero en la casa y sobre el mundo
no había hermanos, madre, nada.
Y hacia el espacio oscuro y frío
y frío el barco caminaba
conmigo. ¿Quién movía
todas las velas solitarias?
Nadie me dijo que saliera.
Nadie me dijo que me entrara,
y adentro, adentro de mí mismo
me retiré: toda la casa.
Me vio en el tiempo que yo fui,
y en el seré la vi lejana,
y ya no pude reclinar
mi juventud sobre la almohada.
A medianoche busqué
mientras la casa navegaba.
Y sobre el mundo no se oyó
sino caer el agua.
Toda la casa navegaba.
Era la lluvia con la lluvia
de la postrera madrugada.
Toda la casa era silencio,
y eran silencio las montañas
de aquella noche. No se oía
sino caer el agua.
Me vi despierto a medianoche
buscando a tientas la ventana;
pero en la casa y sobre el mundo
no había hermanos, madre, nada.
Y hacia el espacio oscuro y frío
y frío el barco caminaba
conmigo. ¿Quién movía
todas las velas solitarias?
Nadie me dijo que saliera.
Nadie me dijo que me entrara,
y adentro, adentro de mí mismo
me retiré: toda la casa.
Me vio en el tiempo que yo fui,
y en el seré la vi lejana,
y ya no pude reclinar
mi juventud sobre la almohada.
A medianoche busqué
mientras la casa navegaba.
Y sobre el mundo no se oyó
sino caer el agua.
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