Desperté llorando
por mi hogar desierto,
por mi infancia ida, por mi padre muerto.
Días, meses,años han pasado ya
y en la casa en ruinas,
desde los cimientos
hasta las cornizas de los aposentos,
¡todo qué distinto, qué cambiado está!
Me acosté llorando por las viejas horas
(mañanas alegres, tardes soñadoras,
perezosas siestas).
Me dormí y soñé que "él" había vuelto
de un viaje lejano,
curvas las espaldas y el cabello cano...
también muy distinto de cuando se fue.
Aguardando siempre, ¡siempre su regreso!,
no nos extrañamos.
Sentimos su beso
sobre nuestras frentes,
tibio y familiar.
Mi madre suspira.
Los viejos sirvientes
tienen a su vista gestos reverentes
y el can favorito se pone a brincar.
¡Qué viaje tan largo, tan largo Dios mío!
¡Durante su ausencia,
qué rachas de hastío,
qué sombras de pena,
qué nieblas de horror!
Él calla.
Parece que lee en nosotros:
la tristeza de unos,
el cansancio de otros
y en todos un mundo de ensueño y dolor.
¡Qué viaje tan largo, tan largo, Dios mío!
Ante la ceniza del hogar ya frío,
rodeado de todos nos pregunta:
-Y bien, ¿muy viejo me encuentran?
Hablen sin cuidado.
-Sí, padre - decimos - estás muy cambiado.
Y él: -¡Pobres muchachos!
¡Ustedes también!
jueves, 12 de febrero de 2009
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oo
ResponderEliminarAdoré tu página... Y los maravillosos poemas, muchas gracias
ResponderEliminarOjalá que empecemos a cambiar el conecpto de cultura que tiene la concertación y no solo se refiera a una pequeña gigante que costó mil millones de pesos que de cultura no tenia al menos con la chilena nada y se dé más importancia a nuestra poesía que tenemos muchos hermosos ejemplo con don Victor Silva que no andaba preocupado de política
ResponderEliminarOtra poesía " Al pié de la bandera" sería un digno ejemplo de recordar
Que alegria me dio' al escuchar este poema despues de tanto tiempo!
ResponderEliminarGracias, Muchas gracias!
Mafalda Ortiz